sábado, febrero 23, 2008

Cioran


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2 comentarios:

A las 8:42 a. m. , Blogger Maga Despistada ha dicho...

Para mi sorpresa, he llegado hasta aquí (a través del blog de Mónica) y he leído el artículo. Me he reído un buen rato. El hijo del policía secreto no toca el violín, sino la viola. En todo caso, seguimos leyendo a Cioran, aunque lo sigamos prohibiendo con ironía.


He rescatado un par de anécdotas más del autor.

Me contó Fernando Savater que hizo la tesis doctoral sobre Cioran y que sus profesores le obligaron a hacerle firmar en un papel para comprobar que existía (por aquel entonces la peña de filosofía se inventaba a los autores de sus tesis).

A Cioran se le suicidó una alumna en la Sorbona y le echaron de allí por sugerir, después de ser llevado a los tribunales, que se suicidaran todos los asistentes al juicio.

¡No leáis a Cioran! Y si lo hacéis, mejor no pasear cerca de un acantilado.

Un saludo Andreu, espero que te vaya bien la vida. Te recomiendo, por cierto, leer a Pascal Quignard.

 
A las 3:46 p. m. , Blogger Mónica González Caldeiro ha dicho...

Muy bueno el texto, Andreu. Da gusto leer estos textitos a altas horas de la madrugada.

Aún me acuerdo que el primer libro de Cioran que leí cayó en mis manos por recomendación tuya. Era "El ocaso del pensamiento".

Sigo con vida, pero sabes que yo me meo en los suicidas, y que tengo tendencias hilarantes (fruto de engullir comida grasienta y churros de chocolate). Ante semejante hedonismo, no hay nada que hacer.

 

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