jueves, octubre 25, 2007

"Ladino", de Joan de la Vega

Recorro toda la Línea 1 de Metro para visitar el feudo de Joan de la Vega, Santa Coloma de Gramanet. Lo primero que me llama la atención son sus enormes manos. Joan de la Vega, además de poeta y editor, es deportista y juega a básket.
Hace un año, una editorial de Gijón, Trea, editó en un solo volumen tres de sus libros. Joan acude paseando a nuestra cita con el libro en la mano: se trata de una edición exquisita, de las que da gusto tocar, materialmente impecable.
El contenido no es menos sorprendente. Poemas de ideas contundentes, pero matizados por la honradez estética que todo lo depura. Poemas desgarrados pero sin gestos ni teatralidad, escritos con una sabia combinación de distancia y visceralidad. Gamoneda sería un buen referente de comparación. Sin embargo, el sistema verbal de Joan es menos metafórico, su idioma es aún más austero. Quizá les una el hecho de que su poesía proceda directamente de la sabiduría de la vida, y luego atraviese el filtro de la cultura, y no al revés. En lugar de explorar los desiertos de la metafísica, parece que se detenga más en los objetos exteriores que son la única compañía de esta voz que restaña sus llagas en el aislamiento. Abra por donde se abra el libro, asoma un poema excelente, la fotografía de un instante en que se trató de analizar la angustia.

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